Buscar en este blog

27 nov. 2011

Sí, sabemos quien fue Roca (4º parte)


UNA EXHIBICIÓN MACABRA

Después de LA CONQUISTA DEL DESIERTO, la esvástica.

Por Susana Dillon

La última vez que visité al Doctor Alberto Rex González en su departamento de La Plata, lo encontré ya muy anciano, pero siempre interesado por la suerte de los pueblos originarios. Me alcanzó, luego de autografiarlo, un libro menudo, pero ilustrado con valiosas fotografías que de por sí hablaban hasta espeluznarnos, de una publicación salida en 2.008 con los descubrimientos hechos por sus ex-alumnos en la cátedra de antropología del Grupo Guías, nacido por iniciativa de quienes se abocaron a desentrañar lo pasado luego de la mentada "Conquista del Desierto".
Recordemos al arqueólogo estrella, nacido en Pergamino, hace mas de 95 años que representa a uno de los más afamados científicos con que cuenta nuestro país (hace poco nuestra Universidad lo declaró Dr. Honoris Causa, por su labor científica y humanista).
Este modesto sabio, aún lucha por devolver a los descendientes de los pueblos originarios asesinados por la Campaña del Desierto, sus restos óseos que contienen vidrieras y anaqueles del subsuelo del Museo de Historia Natural de La plata.
Tapa del libro con fotografías y textos que documentan los
 crímenes de la Conquista del desierto y los que le
siguieron en el Museo de La plata

Click en imagen para ampliar
Se trata de familias enteras de caciques o loncos que cayeron abatidos por los Rémington, o finalmente muertos de necesidad y abandono, confinados en el mismo museo, habilitado como Campo de Concentración, mientras vivieran a la espera de ser convertidos en osamentas.
Trascribimos textos y fotos para comprobar si lo antes afirmado, tenía al menos la prueba del porqué se trata de traducirlo a la palabra "fascismo" o idea única, o raza mejor dotada.
Poco se podrá añadir a este descubrimiento horroroso, que nos avergüenza de llamarnos humanos. Cara siniestra de nuestra historia que no se reconoce, negada hasta el cansancio por sus ejecutores y sostenida por los simpatizantes que sin firma, ni fotos no quieren darse a conocer, lo cual está demostrando su falta de responsabilidad en lo que se afirma. Los cajones, conteniendo los restos óseos y efectos personales, como también cabelleras, corazones y cerebros de nuestros nativos asesinados, sellados con la esvástica, para ser enviados a Berlín, son rastros que no necesitan más explicación.
Personajes como el Perito Moreno y el científico alemán Alejandro Korn, estuvieron muy generosos al despachar restos de nuestros pueblos originarios para ser exhibidos en la Alemania nazi, como de pueblos "inferiores".
Verlos en los anaqueles a los miles de cráneos que allí se exhiben en el subsuelo, nos produce el mismo efecto que lo padecido por los pueblos mártires de la última guerra mundial en campos de exterminio, como si por La Plata hubiese aparecido Menguele. Páginas que se trascriben, pueden solicitarse al museo y tal vez convendría una visita para comprobarlo en vivo y en directo, pero también pueden concurrir a mi domicilio...  Y no teman a mi peligrosidad: soy una anciana de 86 años, físicamente débil pero aún lúcida. No tengo patota, pero sí buenos amigos, hasta los tengo con diversas ideologías.
Gracias por responderme de una y otra manera por algo hay que empezar lo importante es escuchar al otro, aunque esté en la vereda de enfrente.
Vitrinas de exhibición 
Museo de La plata           
Click en imagen para ampliar
Vitrinas de exhibición 
Museo de La plata           
Click en imagen para ampliar



ANEXO:
ANEXO:
LOS NAZIS EN LA ANTROPOLOGÍA ARGENTINA, MITO Y REALIDAD

En el campo de antropología en la Argentina, en distintos períodos y circunstancias se han insertado dentro del aparato del estado, ciudadanos del área germana que estuvieron comprometidos con las políticas racistas genocidas de la Alemania nazi.
Antropólogos como José Imbelloni quien, con marcada formación política fascista y antisemita, avaló políticas inmigratorias que impedían ingresar a la Argentina a inmigrantes a los que las posturas racistas de la época consideraban "impuros".
Cajones con restos humanos de pueblos originarios de América
en los bajo vitrinas. Sala de antropología. Museo de La plata
Click en imagen para ampliar
En el año 1948 se abre nuevamente la inmigración, e ingresan al país intelectuales austríacos, alemanes y dálmatas que estuvieron directamente relacionados con el nazismo, con distintos niveles de compromiso.
Tal el caso de Oswald Franciscus Ambrosio Menghin (fue profesor en la UBA y en la UNLP), Branimiro Males (en la UNT y la UNAS), De Mathieu (en la Universidad del Salvador), M. de Ferdinandy (en la de Cuyo).
Todos ocuparon lugares estratégicos en los espacios universitarios y marcaron con sus ideas y prácticas la formación de varias generaciones de profesionales del campo (profesores en la UNLAP, UBA, directores de Institutos, hasta ocuparon Decanatos). O. Menghin, por ejemplo, cuando en 1938 se produjo la anexión de Austria al III Reich, fue ministro de educación. Ya en su texto Geist und Blut (Sangre y Espíritu) de 1933, fija su posición respecto de la cuestión judía con ideas discriminatorias y fuertemente antisemitas. Bradimiro Males fue investigador en temas eugenésicos en la Universidad de Belgrado. Habría entrado al país cuando lo hicieron más de 500 utashas croatas pro nazis. En la Argentina trabajó en el Instituto Étnico Nacional, en la UNT y llego a ser decano de una facultad de la UNSA.
El mismo Robert Lehmann Nitsche, que abandonó el Museo de La Plata luego de casi 30 años de trabajo para instalarse en Berlín, se cree que llegó a ser agente de Servicios de Inteligencia vinculados a la comunidad alemana en la Argentina (Cáceres Freire, 1972; Arenas P. 1991; Teruggi M. 1997).
Cajones con restos humanos de pueblos originarios de América
en los bajo vitrinas. Sala de antropología. Museo de La plata
Click en imagen para ampliar
El hallazgo realizado por el equipo de trabajo GUIAS de restos humanos de los pueblos aborígenes en cajones con una svástica invertida como marca registrada, conocidos en el MLP como "los cajones nazis", es por demás inquietante. Es legítimo preguntarse cómo llegaron ahí, cómo pudieron estar tanto tiempo sin que se haga un desagravio cómo el Museo no fija una posición contundente respecto de qué hacer con ellos. Existen leyes en nuestro país que prohíben el uso de la svástica por su fuerte connotación genocida. En el marco de una antropología crítica, que las instituciones puedan pensarse y criticarse a si mismas es un ejercicio saludable y esperado.